Diversificar para sostenernos: un acto de compasión

Acompañar es una de las tareas más bellas que existen. La psicoterapia, cuando se hace desde el corazón, puede ser una experiencia transformadora, tanto para quien recibe como para quien ofrece. Sin embargo, también es una labor intensa, profunda, que exige de nosotras algo muy valioso: nuestra presencia.

Durante años he vivido con entusiasmo este trabajo. Pero también, como muchas de mis compañeras en Karuna, he sentido el peso de lo que supone estar disponible emocionalmente para otras personas durante horas. Sostener con el cuerpo, la mente y el alma. Ser un sistema nervioso que calma, que contiene, que guía. Y hacerlo, muchas veces, en una sociedad que no está diseñada para que vivamos reguladas, conectadas o sostenidas.

Al principio me frustraba no poder sostener más de cinco sesiones al día sin terminar completamente agotada. Me comparaba. Me preguntaba: “¿Seré yo demasiado sensible? ¿Demasiado blanda?”. Pero con el tiempo entendí que esa no era una pregunta compasiva. Hoy ya no me la hago.

La pregunta que ahora me guía es otra:
¿Cuántas sesiones puedo sostener estando realmente presente? ¿Conectada conmigo, con la otra persona, y con la energía suficiente para dar lo mejor de mí sin perderme?

Y mi respuesta actual es clara: cuatro, tal vez cinco algunos días.
Y no desde la culpa, sino desde el cuidado.

En el pasado, por necesidad económica o por exigencia interna, forcé mi capacidad. Sostuve más de lo que podía. Y en uno de esos momentos oscuros, donde no me sentía bien pero tampoco podía parar (el lado más duro de ser autónoma), cometí el mayor error de mi carrera. No fueron muchos, por suerte. Pero ese me enseñó algo muy importante.

Desde la compasión, me he perdonado. He aprendido de ello. Y, sobre todo, he entendido que para cuidar bien, yo también tengo que estar bien.

De ahí nace esta reflexión y también este proyecto.
Diversificar, para mí, es cuidarme.
Es crear espacios donde también pueda aportar desde otros lugares: talleres experienciales, formaciones, supervisiones grupales, este blog. Espacios donde compartir con otras psicólogas, donde apoyarnos, acompañarnos entre nosotras, hablar sin miedo de lo que nos duele y también de lo que nos nutre.

Porque no quiero dejar la clínica. Me sigue pareciendo mágica.
Pero ya no quiero sostenerlo todo sola.
Ya no quiero estar solo para los demás.
Ahora también quiero estar para mí.
Y para nosotras.

Gracias por estar aquí, por leer, por resonar.

¿Te has sentido alguna vez así?

¿Cómo sostienes tú tus días clínicos?
¿Qué te ayuda a regularte, a volver a ti?
¿Has sentido la necesidad de diversificar tu forma de acompañar?

Amb molt d’amor,
Cristina

Posted in ,

Deja un comentario

Descubre más desde Psicologia Compassiva

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo